Un comité de especialistas recomendó iniciar trabajos de exploración en la Cuenca de Burgos, en Tamaulipas, y en zonas de Coahuila para perforar pozos profundos que permitan confirmar la existencia de agua salada susceptible de utilizarse en procesos de fracturación hidráulica.
Los expertos señalaron que, antes de considerar cualquier proyecto de extracción, deberá comprobarse que estos cuerpos de agua no tienen conexión con los acuíferos de agua dulce que abastecen a la población.
La estrategia busca reducir la dependencia del gas natural importado de Estados Unidos, que actualmente representa cerca del 70 por ciento del consumo nacional.
Además, el Gobierno federal informó que Pemex trabaja para incrementar la producción de gas convencional y recuperar el gas que actualmente se quema durante la extracción de petróleo.
Expertos convocados por Sheinbaum avalan uso de “fracking” en México










